

PORTFOLIO
Vanesa Testa es una artista visual y escultora argentina cuyo trabajo investiga el cuerpo como territorio, memoria y paisaje.
Su obra ha sido exhibida en Mar del Plata y Buenos Aires, y se caracteriza por el cruce entre disciplinas como la escultura, la fotografía y el audiovisual. A lo largo de su trayectoria ha colaborado con fotógrafxs, performers y artistas audiovisuales, generando proyectos híbridos entre arte, registro y performance.
Trabaja con materiales como yeso, cerámica, resina, hierro y bordado, explorando las posibilidades expresivas de cada uno para representar fragmentos del cuerpo y sus huellas.
Su formación combina estudios académicos con experiencias en talleres y clínicas de obra con artistas, espacios que considera fundamentales para el aprendizaje colectivo y el desarrollo de una práctica artística viva.

OBRA – Lenguajes artísticos
Desde 2021 su investigación se centra en la representación del cuerpo a través de fragmentos escultóricos, desarrollando una serie de relieves y piezas llamadas taseles.
Estas esculturas nacen de registros directos del cuerpo humano mediante moldes en yeso, transformando la escultura en un retrato tridimensional de la corporalidad.
Su búsqueda poética propone observar el cuerpo como un territorio:
"Ver al cuerpo como territorio y al tasel como un fragmento de ese paisaje."
Las obras exploran texturas, pliegues, tensiones y volúmenes, construyendo paisajes íntimos que hablan de identidad, presencia y memoria.

Taselería – Moldería en yeso sobre cuerpo humano
La taselería es el lenguaje principal de la artista, que investiga desde 2018. Consiste en un proceso escultórico donde se toma un molde en yeso de un fragmento del cuerpo humano para capturar sus texturas, pliegues, volúmenes y composiciones naturales.
El yeso permite registrar con precisión las porosidades, grietas y marcas de la piel, revelando al cuerpo como un territorio fértil para ser retratado escultóricamente.
El acto de taselar implica contacto directo y una experiencia sensible tanto para la artista como para la persona que presta su cuerpo.
Todo esto convierte la práctica en un acto performático, donde el proceso creativo es tan importante como la pieza final.
